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¿Cómo saber si la chirimoya está en su punto?

| Chirimoyas

Por su aspecto exterior, semejante a la coraza de un dragón, nadie sospecharía que la chirimoya esconde un jugoso interior dulce como el caramelo. Este manjar de la naturaleza encierra un delicado corazón que ha de degustarse en su punto. De comer su pulpa antes de tiempo, su carne resulta demasiado dura. Cuando se pasa, en cambio, pese a estar tierna pierde ese sabor y textura tan característicos.

¿Cómo saber entonces si la chirimoya ha alcanzado el estadio óptimo de maduración? ¡Te damos algunas las claves para descubrirlo!

Antes de empezar, unas pequeñas puntualizaciones sobre el proceso de maduración de esta golosina natural. Precisamente por su naturaleza delicada, la chirimoya es muy sensible al exceso de calor, que acelera su ritmo de madurez. Por este motivo, es recomendable conservarla a temperatura ambiente sin que el sol le incida directamente para evitar que se pase y termine echándose a perder.

En caso de que se desee ralentizar la maduración de la chirimoya, se puede guardar en la nevera para conservarla y alargar los días que requiere hasta estar en su punto.

Claves para descubrir si la chirimoya está en su punto

Para saber si una chirimoya ha alcanzado su estado de maduración idóneo para disfrutarla al máximo hay que tener en cuenta tres factores: su tonalidad, el aspecto de su piel y su firmeza al tacto.

Tonalidad: averiguar si la chirimoya no está en su punto es bien fácil. Sólo hay que observar si el color de su piel es verde brillante. Este tono indicará -valga la redundancia- que esta fruta tropical aún está verde. A medida que va madurando, el tono se oscurece.

Aspecto: la aparición de manchas negras en la piel de la chirimoya es signo de maduración. Si aprecias que las ‘huellas dactilares’ que dibujan sus ‘escamas’ son más definidas y se ha ensombrecido exterior significará que ya puedes disfrutarla en todo su esplendor.

Firmeza al tacto: conforme la chirimoya madura, su carne se reblandece. Mientras las chirimoyas verdes están muy duras al tacto, las maduras ceden cuando se palpan.

La conjunción de estos tres factores te permitirán descubrir si este dulce natural cargado de propiedades saludables -contiene calcio, hierro, vitaminas del grupo B (B1, B2 y B6), además de vitaminas A y C- está listo para ‘hincarle la cucharilla’.

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