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6 curiosidades sobre las chirimoyas de Granada

| Chirimoyas

¿Sabías que las chirimoyas de Granada tienen denominación de origen protegida o que son las más importantes mundialmente a nivel productivo? Si alguna vez has probado esta deliciosa fruta tropical habrás descubierto que bajo su apariencia reptil se esconde una jugosa, aromática y dulce pulpa.

España es el mayor productor mundial de chirimoya. Esta delicia con forma de corazón se cultiva principalmente en Andalucía. Las especiales condiciones climáticas de la Costa Tropical de Granada y Málaga, un oasis entre las cumbres de Sierra Nevada y el Mediterráneo, convierten esta zona del litoral andaluz en un lugar ideal para la producción de este manjar.

Mark Twain, autor de conocidas obras como Las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn describió la chirimoya como “la más deliciosa fruta conocida por el hombre” y no le faltaba razón. En el caso de las chirimoyas de Granada su sabor suele ser más dulce y refrescante, cualidades a las que se une su gran calidad, de ahí que sean tan afamadas.

¿Conoces la interesante historia de cómo florecieron sus dos variedades? ¿Sabías que en Granada se celebran fiestas en su honor? Te desvelamos estas y otras curiosidades sobre este dulce manjar que seguro te sorprenderán.

1. Surgieron en huertos familiares

¡Pues sí! La chirimoya más famosa del mercado arraigó en huertos familiares. Las semillas llegaron de América, de donde es originaria, y comenzó a cultivarse en la zona de Jete a finales del XIX y principios del XX. Los oriundos cruzaron las plantas que habían florecido en el Valle de los ríos Verde y Seco. “Todas las variedades cultivadas eran creaciones locales”, recuerdan en Garum Market.

Entre los pioneros que apostaron por cultivar esta fruta exótica prácticamente desconocida en España en aquella época se encontraban nuestros abuelos. La expansión de su cultivo no se produjo hasta después de la guerra civil española, cuando la chirimoya empieza a sustituir al naranjo en los bancales menos elevados del valle del Río Verde. En la década de los 50 y 60 la producción de frutas tropicales, entre estas las chirimoyas, se transformó en la alternativa ante la recesión de la producción de caña de azúcar en el litoral granadino.

2. Existen dos variedades: Fino de Jete y Campas

Existen dos variedades autóctonas de chirimoyas de Granada: Fino de Jete y Campas. La primera es la más importante a escala global por su producción. De hecho representa el 90% del cultivo de la Costa Tropical. Su nombre se debe al lugar donde se originó: el municipio granadino de Jete, en pleno corazón del valle del Río Verde.

La ‘campas’, por su parte, es anterior a los años 50 y surgió de un solo árbol que nació en el valle del Río Seco. Su propietario se apellidaba ‘Campos’, de ahí el nombre a la variedad. Solo el 5% de la producción de la Costa Tropical se corresponde con esta variedad. Es más sensible al frío y su recolección es más temprana que la de ‘Fino de Jete’: se cultiva de septiembre a noviembre de forma escalonada. Su contenido en azúcares es similar a la de ‘Fino de Jete’, aunque posee más ácidos orgánicos, lo que provoca que su sabor sea menos dulce.

3. Chirimoyas de Granada: una fruta con denominación de origen protegida

Por sus peculiaridades únicas, desde 2002 las chirimoyas de Granada cuentan con el sello de Denominación de Origen Protegida. Por este motivo se creó el Consejo Regulador de la Denominación de Origen que lleva a cabo un control exhaustivo para garantizar un producto perfecto y de máxima calidad.

4. Se polinizan manualmente

Las chirimoyas no pueden polinizarse con el polen de una misma flor. Además las flores femeninas y las masculinas no suelen coincidir en el tiempo: unas abren por la mañana y otras por la tarde. Por otra parte, atraen pocos insectos, lo que no favorece la polinización cruzada. A estos problemas se une otro: este fruto necesita una polinización abundante para ser grande y uniforme. Por estos motivos, la polinización natural no suele garantizar una buena cosecha al ser muy casual. La intervención del hombre es esencial. La polinización manual es un proceso artesanal que requiere sumo cuidado. Primero se recoge en un recipiente el polen de las flores en fase masculina (sobre las cinco de la tarde, aproximadamente) y, posteriormente, se deposita con pincel en los pistilos de las flores en fase femenina (preferiblemente durante las primeras horas del día, cuando están más receptivas).

5. Tienen fiestas en su honor y una ruta con sabor propio

Las chirimoyas forman parte de la cultura e identidad de la Costa tropical de Granada. Su cultivo está fuertemente arraigado en la zona. Por eso no es de extrañar que tengan fiestas propias. Los festejos en honor a la Virgen madre, la prona de Torrecuevas, un barrio de Almuñécar, se conocen desde hace un cuarto de siglo como ‘Las fiestas de la chirimoya’, dado que se celebran en octubre, coincidiendo con las fechas de la cosecha.

Este dulce fruto también tiene ruta por la zona. Un litoral teñido de turquesa y azul se dibuja entre los acantilados que pueblan el entorno, sembrado de chirimoyos además de otras frutas tropicales. El itinerario conduce desde la costa sexitana hasta Salobreña, hermoso pueblo coronado por un castillo árabe, pasando por La Herradura, Jete, Otívar, Lentegí, Itrabo y Molvízar, donde se encuentra la sede de Frutas Fajardo, hasta llegar a Motril, la segunda ciudad más importante de Granada.

6. Están en temporada de septiembre a abril

Como ya sabéis, las chirimoyas de Granada están en temporada de septiembre a abril. Esta fruta tropical llena de dulzura el otoño y el invierno hasta entrada la Primavera. Sin duda, uno de los sabores característicos de la Costa Tropical granadina.

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